En el escenario global, el agua emerge como un recurso crítico cuya preservación y gestión responsable son imperativas para el bienestar humano y la sostenibilidad ambiental. La conmemoración del Día Mundial del Agua, bajo el lema «Agua para la paz», nos incita a reflexionar sobre la importancia de este recurso esencial y sus implicaciones para el desarrollo de comunidades y países.

Según los informes de la UNESCO de 2023, cerca de 2.000 millones de personas en nuestro planeta carecen de acceso a agua potable, mientras que más de 3.600 millones no tienen un saneamiento adecuado. Estas cifras, alarmantes por sí mismas, adquieren una dimensión aún más preocupante ante las proyecciones que indican un empeoramiento de la escasez hídrica debido al cambio climático.

A pesar de que el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua, “apenas el 0,5% de este recurso es utilizable y disponible” (UNESCO). Este dato revela la fragilidad de nuestro suministro de agua dulce y subraya la necesidad imperante de conservar y proteger este recurso, reconociéndolo no solo como una necesidad básica, sino como un Derecho Humano fundamental.

El origen y significado del Día Mundial del Agua

El Día Mundial del Agua tiene sus raíces en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, conocida como la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro. Fue durante esta histórica reunión que se recomendó la creación de esta efeméride como un medio para sensibilizar sobre la importancia del agua en el contexto del desarrollo sostenible.

Desde su instauración oficial en 1993, el Día Mundial del Agua se ha convertido en una plataforma global para la concienciación y la acción en torno a la gestión de los recursos hídricos. Cada año, esta fecha nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestra relación con el agua y evaluar el progreso realizado en materia de conservación y uso sostenible.

La Importancia del Agua para la Paz y el Desarrollo

El lema de este año, «Agua para la Paz», resalta la dualidad del agua como un recurso con el potencial tanto para fomentar la cooperación como para desencadenar conflictos. La escasez de agua potable y el acceso desigual a este recurso pueden exacerbar las tensiones entre comunidades y países, especialmente en regiones donde el agua atraviesa fronteras internacionales.

La gestión colaborativa y sostenible del agua emerge como un imperativo para promover la Paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible a nivel global. Al cooperar en la preservación y distribución equitativa del agua, podemos generar un efecto positivo en cascada que promueva la armonía, la prosperidad y la resiliencia frente a los desafíos comunes que enfrentamos como sociedad.

Mensajes clave para la acción

Este Día Mundial del Agua, la UNESCO nos insta a reflexionar sobre tres mensajes clave:

  1. El agua puede ser tanto un facilitador de la paz como una fuente de conflicto. La cooperación en la gestión del agua puede equilibrar las necesidades y estabilizar nuestro planeta.
  2. La prosperidad y la paz están intrínsecamente ligadas al manejo responsable del agua. Es fundamental que los países incorporen la gestión hídrica en sus políticas para abordar los desafíos climáticos, migratorios y políticos.
  3. La colaboración en torno al uso justo y sostenible del agua puede impulsar la armonía y la prosperidad. Desde el ámbito internacional hasta el local, es crucial unir esfuerzos para enfrentar los desafíos hídricos y promover un futuro sostenible para todos.

Finalmente, el Día Mundial del Agua nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre el valor del Agua y la necesidad de actuar de manera colectiva para preservar este recurso vital. Reconocer la importancia de los recursos hídricos subterráneos y superficiales, así como promover su gestión responsable, son pasos fundamentales hacia un futuro más próspero y sostenible para las generaciones venideras.

[:en]En tiempos de escasez hídrica, la intrusión salina en acuíferos costeros es uno de los fenómenos más preocupantes. A nivel mundial, cerca del 40% de la población vive a menos de 100 kilómetros de la línea de costa, mientras que en Chile, el 21% de los habitantes lo hace a menos de 10 kms del litoral.

Lo anterior, más el rápido crecimiento demográfico, ha incrementado la presión por el uso de agua subterránea destinada al consumo humano y a las actividades productivas.

Qué es la intrusión salina

Se denomina intrusión salina al movimiento permanente o temporal del agua salada tierra adentro, desplazando al agua dulce. Se considera que el agua captada de un acuífero costero se contamina (saliniza) cuando la porción activa de la captación se ve afectada por la zona de mezcla de agua dulce y agua salada o por la propia agua salada.

Una mezcla de aguas que contenga una fracción pequeña de agua salada, del orden del 3 a 4%, añade entre 600 y 800 ppm de cloruros al agua dulce, lo que en general supone que el agua resultante tenga una salinidad muy alta e inadecuada para la mayoría de los usos potenciales.

Intrusión salina

Precisamente esto es lo que puede producir la extracción excesiva de agua de los acuíferos costeros, donde la disminución del recurso permite que el agua salada sea arrastrada hacia las zonas de agua dulce, dejándolos muchas veces inutilizables.

Por este motivo se requiere cada vez de una planificación adecuada, que permita su aprovechamiento responsable y sostenido en el tiempo, reduciendo su vulnerabilidad frente al incremento de la demanda.

 

El cambio climático y la intrusión salina

Otros factores que influyen en la intrusión de agua salada en los acuíferos costeros son las fluctuaciones de las mareas, los cambios climáticos y del nivel del mar, circunstancias que aumentarán la presión del agua de mar hacia los acuíferos de agua dulce.

Esta situación tiene una enorme relevancia para nuestro país, debido a su extensa longitud costera, a la cantidad de asentamientos urbanos y a las crecientes exigencias de abastecimiento.

Todos estos elementos han impulsado el desarrollo de metodologías de análisis y modelos para la interpretación de este fenómeno, en conjunto con tecnologías y protocolos de observación, control y prevención para mantener la intrusión salina bajo control.

En consecuencia, la gestión de las aguas subterráneas en zonas costeras es un punto crítico para el desarrollo sustentable de las ciudades y de sus actividades económicas. Caracterizar estos escenarios se hace cada vez más imperativo para una gestión planificada del recurso hídrico en un escenario local y mundial con cada vez menos disponibilidad de agua dulce.

Fuentes: Barlow, 2003, FCIHS, 2009, Delft Institute of Water Education, 2018, Modelamiento y Caracterización de la Intrusión Salina en un Acuífero Costero. Autor: Joaquín Godoy, 2019.

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