Reflejar la importancia de las aguas subterráneas

Precisamente sobre este tema versa el Día Mundial del Agua 2022 que, bajo el título de la campaña “Aguas subterráneas: haciendo visible lo invisible”, busca poner de manifiesto la importancia de estas aguas que, bajo nuestros pies e invisibles a nuestros ojos, son la base que sustenta el desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades y, por tanto, desempeñan un papel fundamental en la adaptación al cambio climático. De hecho, este se deja sentir a través del agua, ya sea por el exceso a través de inundaciones en algunos lugares o por la escasez en otros, donde las aguas subterráneas pueden ser la única fuente de agua al alcance de la población.

El agua subterránea es un recurso vital que proporciona casi la mitad del agua potable en todo el mundo, alrededor del 40 % del agua para la agricultura de regadío y alrededor de 1/3 del agua necesaria para la industria. Sostiene los ecosistemas, mantiene el flujo base de los ríos y previene el hundimiento de la tierra y la intrusión de agua de mar. El agua subterránea es una parte importante del proceso de adaptación al cambio climático y, a menudo, es una solución para las personas que no tienen acceso a agua potable.

A pesar de estos hechos y cifras, el agua subterránea está fuera de la vista y de la mente de la mayoría de las personas. Las actividades humanas (incluido el crecimiento demográfico y económico) y la variabilidad climática están aumentando rápidamente la presión sobre los recursos de aguas subterráneas: se informa de graves problemas de agotamiento y contaminación en muchas partes del mundo.

¿Qué son las aguas subterráneas?

Son aquellos recursos hídricos que se encuentran bajo tierra, en los acuíferos, que son formaciones geológicas de rocas, arenas y gravas que contienen cantidades importantes de agua. Tras alimentar manantiales, ríos, lagos y humedales, estas aguas finalmente se filtran a los océanos. Su principal fuente de recarga es la lluvia y la nieve que se infiltran en el suelo. Pueden extraerse a la superficie por medio de bombas y pozos.

¿Por qué son importantes?

Casi toda el agua dulce en estado líquido del mundo es agua subterránea. La vida no sería posible sin ellas. La mayoría de las zonas áridas del planeta dependen por completo de este recurso, que suministra una gran proporción del agua que utilizamos para fines de consumo, saneamiento, producción de alimentos y procesos industriales. Asimismo, las aguas subterráneas son decisivas para el buen funcionamiento de los ecosistemas, como los humedales y los ríos.

Las consecuencias de la sobreexplotación del recurso subterránea pueden ser, entre otras, la inestabilidad del suelo y la subsidencia y, en las regiones costeras, la intrusión de agua marina bajo tierra.

¿Por qué debemos cuidar las aguas subterráneas?

Hablamos de sobreexplotación cuando se extrae más agua de los acuíferos de la que se recarga con la lluvia y la nieve. Muchas zonas deben encarar este problema que, si se perpetúa, finalmente supone el agotamiento del recurso.

Las aguas subterráneas están contaminadas en muchos lugares y su regeneración a menudo conlleva procesos largos y difíciles. Esto aumenta los costos de tratamiento de las aguas subterráneas, y a veces incluso impide su uso.

En otros lugares, desconocemos la cantidad de agua subterránea que se oculta bajo nuestros pies, lo que significa que podríamos estar desaprovechando un recurso hídrico potencialmente vital.

El estudio, la protección y la utilización de las aguas subterráneas de forma sostenible será fundamental tanto para sobrevivir al cambio climático y adaptarse a sus efectos como para satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.

Día mundial del agua 2022

¿Qué podemos hacer en relación con las aguas subterráneas?

Aunque las aguas subterráneas siempre han tenido una enorme trascendencia, esa importancia no se ha reconocido plenamente. Debemos proteger las aguas subterráneas de la contaminación y utilizarlas de forma sostenible, tratando de lograr un equilibrio entre las necesidades de las personas y las del planeta.

Las aguas subterráneas desempeñan una función vital en los sistemas hídricos y de saneamiento, la agricultura, la industria, los ecosistemas y las estrategias de adaptación al cambio climático, y ello debe quedar patente en la formulación de políticas de desarrollo sostenible.

Calidad y contaminación de las aguas subterráneas

Las amenazas a las que puede estar sujeta la calidad de las aguas subterráneas son la contaminación de origen natural (contaminación geogénica) y las fuentes contaminantes procedentes del uso del suelo y de otras actividades humanas (contaminación antrópica).

Dos de los contaminantes geogénicos más extendidos son el arsénico y el flúor. La contaminación natural por arsénico de las aguas subterráneas afecta a millones de personas en todos los continentes. Por tanto, la calidad de las aguas subterráneas debe ser objeto de evaluación y monitoreo periódicos.
La contaminación antrópica comprende los efectos de la intensificación de las actividades agrícolas, la urbanización, el crecimiento demográfico y el cambio climático, así como el uso de nitratos y pesticidas que constituyen una amenaza para la calidad de las aguas subterráneas.

Fuente: UN Water: https://www.unwater.org/[:en]En tiempos de escasez hídrica, la intrusión salina en acuíferos costeros es uno de los fenómenos más preocupantes. A nivel mundial, cerca del 40% de la población vive a menos de 100 kilómetros de la línea de costa, mientras que en Chile, el 21% de los habitantes lo hace a menos de 10 kms del litoral.

Lo anterior, más el rápido crecimiento demográfico, ha incrementado la presión por el uso de agua subterránea destinada al consumo humano y a las actividades productivas.

Qué es la intrusión salina

Se denomina intrusión salina al movimiento permanente o temporal del agua salada tierra adentro, desplazando al agua dulce. Se considera que el agua captada de un acuífero costero se contamina (saliniza) cuando la porción activa de la captación se ve afectada por la zona de mezcla de agua dulce y agua salada o por la propia agua salada.

Una mezcla de aguas que contenga una fracción pequeña de agua salada, del orden del 3 a 4%, añade entre 600 y 800 ppm de cloruros al agua dulce, lo que en general supone que el agua resultante tenga una salinidad muy alta e inadecuada para la mayoría de los usos potenciales.

Intrusión salina

Precisamente esto es lo que puede producir la extracción excesiva de agua de los acuíferos costeros, donde la disminución del recurso permite que el agua salada sea arrastrada hacia las zonas de agua dulce, dejándolos muchas veces inutilizables.

Por este motivo se requiere cada vez de una planificación adecuada, que permita su aprovechamiento responsable y sostenido en el tiempo, reduciendo su vulnerabilidad frente al incremento de la demanda.

 

El cambio climático y la intrusión salina

Otros factores que influyen en la intrusión de agua salada en los acuíferos costeros son las fluctuaciones de las mareas, los cambios climáticos y del nivel del mar, circunstancias que aumentarán la presión del agua de mar hacia los acuíferos de agua dulce.

Esta situación tiene una enorme relevancia para nuestro país, debido a su extensa longitud costera, a la cantidad de asentamientos urbanos y a las crecientes exigencias de abastecimiento.

Todos estos elementos han impulsado el desarrollo de metodologías de análisis y modelos para la interpretación de este fenómeno, en conjunto con tecnologías y protocolos de observación, control y prevención para mantener la intrusión salina bajo control.

En consecuencia, la gestión de las aguas subterráneas en zonas costeras es un punto crítico para el desarrollo sustentable de las ciudades y de sus actividades económicas. Caracterizar estos escenarios se hace cada vez más imperativo para una gestión planificada del recurso hídrico en un escenario local y mundial con cada vez menos disponibilidad de agua dulce.

Fuentes: Barlow, 2003, FCIHS, 2009, Delft Institute of Water Education, 2018, Modelamiento y Caracterización de la Intrusión Salina en un Acuífero Costero. Autor: Joaquín Godoy, 2019.

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