Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía: resurgir juntos de la sequía

Promover la Lucha contra la Desertificación en aquellos países que experimentan sequías graves y/o desertificación.

Este viernes 17 de junio celebramos el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Una fecha que busca sensibilizar sobre la presencia de este fenómeno, promover acciones de prevención y recuperación, y fortalecer la implementación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países que experimentan sequías graves y/o desertificación.

La desertificación y la sequía son problemas globales.

En las últimas décadas, la desertificación se ha visto facilitada en gran medida por actividades humanas como la sobreexplotación, el pastoreo excesivo, el riego inadecuado, la deforestación y la mala gestión de la tierra.

Estas actividades han hecho que parte de la superficie de la tierra ya no sea productiva.

La pérdida de más y más tierras productivas causa serios problemas, lo que resulta en la pérdida de biodiversidad, creando daños irreversibles a la tierra y afectando nuestra alimentación y nuestra vida diaria.

El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía es un momento único para recordar a todos que la degradación de la tierra y la desertificación deben evitarse y recuperarse mediante la resolución de problemas, una fuerte participación comunitaria y la cooperación en todos los niveles.

El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Se celebró por primera vez el 17 de junio de 1995

El 30 de enero de 1995, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró oficialmente el 17 de junio de cada año como Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Se eligió la fecha porque es el día en que se firmó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en 1994.

Cómo podemos celebrar el Día

Desde 1995, los estados y naciones fueron invitados a dedicarse a promover la conciencia sobre la necesidad de la cooperación internacional para combatir la desertificación y la sequía.

Desde entonces, diferentes partes, organizaciones no gubernamentales y partes interesadas celebran este día con actividades de divulgación en todo el mundo.

Cada año, en el Día, muchas organizaciones y comunidades organizaron una variedad de actividades educativas y promocionales, incluidos seminarios, charlas, conferencias, foros y campañas en las redes sociales, para aumentar y difundir la conciencia sobre los problemas relacionados con la desertificación y la sequía.

La celebración mundial de cada año del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía tiene un énfasis único y novedoso. El tema es propuesto por las Naciones Unidas, con el objetivo de crear conciencia sobre los temas más relevantes y promover acciones innovadoras en todos los niveles.[:en]En tiempos de escasez hídrica, la intrusión salina en acuíferos costeros es uno de los fenómenos más preocupantes. A nivel mundial, cerca del 40% de la población vive a menos de 100 kilómetros de la línea de costa, mientras que en Chile, el 21% de los habitantes lo hace a menos de 10 kms del litoral.

Lo anterior, más el rápido crecimiento demográfico, ha incrementado la presión por el uso de agua subterránea destinada al consumo humano y a las actividades productivas.

Qué es la intrusión salina

Se denomina intrusión salina al movimiento permanente o temporal del agua salada tierra adentro, desplazando al agua dulce. Se considera que el agua captada de un acuífero costero se contamina (saliniza) cuando la porción activa de la captación se ve afectada por la zona de mezcla de agua dulce y agua salada o por la propia agua salada.

Una mezcla de aguas que contenga una fracción pequeña de agua salada, del orden del 3 a 4%, añade entre 600 y 800 ppm de cloruros al agua dulce, lo que en general supone que el agua resultante tenga una salinidad muy alta e inadecuada para la mayoría de los usos potenciales.

Intrusión salina

Precisamente esto es lo que puede producir la extracción excesiva de agua de los acuíferos costeros, donde la disminución del recurso permite que el agua salada sea arrastrada hacia las zonas de agua dulce, dejándolos muchas veces inutilizables.

Por este motivo se requiere cada vez de una planificación adecuada, que permita su aprovechamiento responsable y sostenido en el tiempo, reduciendo su vulnerabilidad frente al incremento de la demanda.

 

El cambio climático y la intrusión salina

Otros factores que influyen en la intrusión de agua salada en los acuíferos costeros son las fluctuaciones de las mareas, los cambios climáticos y del nivel del mar, circunstancias que aumentarán la presión del agua de mar hacia los acuíferos de agua dulce.

Esta situación tiene una enorme relevancia para nuestro país, debido a su extensa longitud costera, a la cantidad de asentamientos urbanos y a las crecientes exigencias de abastecimiento.

Todos estos elementos han impulsado el desarrollo de metodologías de análisis y modelos para la interpretación de este fenómeno, en conjunto con tecnologías y protocolos de observación, control y prevención para mantener la intrusión salina bajo control.

En consecuencia, la gestión de las aguas subterráneas en zonas costeras es un punto crítico para el desarrollo sustentable de las ciudades y de sus actividades económicas. Caracterizar estos escenarios se hace cada vez más imperativo para una gestión planificada del recurso hídrico en un escenario local y mundial con cada vez menos disponibilidad de agua dulce.

Fuentes: Barlow, 2003, FCIHS, 2009, Delft Institute of Water Education, 2018, Modelamiento y Caracterización de la Intrusión Salina en un Acuífero Costero. Autor: Joaquín Godoy, 2019.